La Resaca Emelesera: Dos “cazafantasmas” en la Liga

Carlos Ruiz y Álvaro Saborío viven su segunda juventud

Para un jugador de fútbol lo más complicado es exorcizar los fantasmas de viejos amores. Eso entrando al tema de que un jugador es el reflejo de sus actos y sus emociones.

Carlos Ruiz y Álvaro Saborío tienen cosas en común sin ser precisamente almas gemelas. Aunque los dos ya tienen la bendita responsabilidad en el fútbol de ser hombres gol, ahora la actualidad del tema son las cosas que podría depararles el futuro cercano.

El guatemalteco se incorporó a última hora al Philadelphia Union luego de concluir su aventura con el Aris griego, en donde ya fue reclutado otro ex emelesero como refuerzo, el mexicano Nery Castillo.

El caso es que luego de concluir las negociaciones con el Union, el lugar indicado para iniciar la pretemporada del equipo de Filadelfia fue precisamente Grecia, territorio en el que el “Pescado” se enfundó la camiseta del Union y ya se dio el lujo de marcar en uno de los juegos amistosos.

Y quizá hasta el momento el detalle no es muy profundo, pero no se puede olvidar que en el 2001, justo antes de iniciar a negociar con el Galaxy (su primer club en la MLS), Ruiz sufrió una serie de inconvenientes jugando en el Pas Iannina griego, que lo hicieron incluso sopesar la posibilidad de dejar el fútbol.  La MLS fue el escaparate perfecto para mostrar que el fútbol lo necesitaba.

Una década después, el destino lo deja en el mismo territorio forjando una segunda juventud  en el fútbol, cuando ya pasa la barrera de los 30 años,  y cuando llega a un equipo con ansias de protagonismo.

Ojalá este sea un buen presagio para saber si Ruiz puede volver a mostrar lo que hizo en el 2002 con el Galaxy, cuando llegó con perfil bajo a la liga y pulverizó todos los records disponibles.

Otro que podría pasar a espantar viejos fantasmas es Álvaro Saborío. El tico fue pieza clave en la eliminación del Columbus Crew en casa del Real Salt Lake dentro de la ronda de Cuartos de Final de la Concachampions. “Sabo” marcó un gol y jugó una gran serie en la victoria global de su club 4-1 sobre La Pandilla de Ohio.

La victoria en esta llave llevó al equipo de Utah a encontrarse al Saprissa de Costa Rica en las semifinales del mismo torneo y pone a Saborío en la obligación moral de  convertirse en el verdugo de su otro gran amor futbolístico.

Saborío siempre fue un símbolo de Saprissa, club con el que consiguió grandes cosas, incluyendo la participación en un Mundial de Clubes en 2005.

Aunque el mismo jugador oficializó a la prensa que no dejó de alentar a los morados en la serie ante el Olimpia hondureño. Hoy, solamente debe estar pensando en dejar al cuadro josefino con el pasaporte de salida del torneo.

Bien dicen que goles son amores. Ruiz y Saborío lo saben.  Además, están en la ruta correcta.

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